
Agradar a Dios es la prioridad
Fecha: 2026-10-19
Bíblico: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada”. (Juan 8:29)
Complementario: Proverbios 20:6; Juan 14:6
Devocional: En Proverbios 20:6 en encontramos una pregunta: “¿hombre de verdad, quién lo hallará?”, nos pregunta Salomón. Cada líder proclama su propia verdad y hay gente que cree una verdad de un líder, y otra de otro líder que seguramente es opuesto, pero ¿hombre de verdad, quién lo hallará?, nos dice así la Palabra de Dios a través de una pregunta retórica. Un líder es agradable, es carismático, es simpático, pero no solamente es esto, sino que debe saber agradar a la gente, debe darle gusto a la gente, decirles lo que deben oír. No necesariamente lo que necesitan oír, sino lo que quieren oír; y no necesariamente decirles la verdad. En contraste con esto, en Juan 14:6 encontramos las palabras de Jesús presentándose como la verdad absoluta: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Y esta es la verdad que caracteriza al hombre de fe. Los líderes le dan gusto a sus seguidores, hacen lo que sea por mantenerlos y conseguir más seguidores, así tengan que apartarse de la verdad, crean o impulsan sus propias verdades. La prioridad de nuestra vida es agradar a Dios y es importante entender que sin fe es imposible agradar a Dios. En Juan 8:29 el Señor Jesús nos dice: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” Y vemos claramente cómo nos enseñó que la prioridad del Hijo es agradar al Padre, y esta también debe ser nuestra única prioridad. Muchas veces lo que hacemos es agradar a otros y decimos: “Señor, ayúdame, te pido que estés conmigo en la decisión de mi vida, que tú me respaldes en mi liderazgo que está fundamentado en el que yo agrade a otros”. Pero ante decisiones que se basen en la prioridad de agradar a otros, Dios no estará con nosotros. Jesús agradaba al Padre que le envió, y el Padre entonces estaba con Él. Dios junto con nosotros forma una sociedad inquebrantable, la sociedad más maravillosa de todas; así como el Padre y el Hijo, Él está con nosotros, Él no nos ha dejado solos, porque siempre hacemos lo que a Él le agrada, y le complacemos a Él, a nuestro Padre.
Oremos: "Señor Jesucristo, hoy te reconozco y te acepto en mi corazón como mi único camino, mi única verdad y mi única vida. Quiero ser un hijo tuyo que siempre ande en tu verdad, y que te proclame a Ti como la única verdad. Hoy decido caminar el camino perfecto que es el agradarte a Ti. Hoy me apropio de tu promesa y sé que si mi vida es para agradarte, siempre estarás conmigo y nunca me dejarás."

