Tranquilidad para emprender

Fecha: 2026-09-05

Bíblico: “Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento”. (Mateo 14:32)

Complementario: Mateo 14:22-33; Salmo 25:12-13

Devocional: Cuando estamos emprendiendo algo necesitamos toda nuestra fuerza, ímpetu y vitalidad, para poder garantizar que vamos a llevar a término lo que nos hemos propuesto, pero también es importante tener en cuenta que en medio de la marcha necesitamos poder disfrutar de un escenario que nos brinde toda la tranquilidad posible, la cual solo puede experimentar quien camina de la mano de Jesús. La tranquilidad es un estado de sosiego y bienestar. Para ilustrarlo podemos ver lo que nos dice Mateo 14:32: “Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento”. El versículo se refiere al final de la historia cuando Jesús y Pedro caminaron sobre el agua, en medio de un viento contrario que azotaba la barca. Eso es tranquilidad, embarcarme siempre con Jesús, cualquiera que sea nuestro emprendimiento, para que podamos navegar y avanzar tranquilos. En el pasaje que mencionamos fue Jesús el que trajo la calma, aquietó los vientos, y por lo tanto pudieron experimentar total tranquilidad. En el libro de Ester también encontramos cómo Dios está interesado en llevar a su pueblo a experimentar siempre bienestar, y en ese momento particular el instrumento fue Mardoqueo, el pariente de Ester. En el capítulo 10, versículo 3 dice: “Porque Mardoqueo el judío fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje”. Recodemos que la tranquilidad es bienestar, es sosiego, y esto fue lo que este hombre procuró para su pueblo. Dios quiere que nosotros tengamos bienestar, porque automáticamente esto trae a nuestras vidas tranquilidad, pero la Biblia también nos deja claro que ese bienestar está garantizado para los que le temen, y por eso mientras estamos avanzando en nuestros proyectos debemos procurar cada día con más fuerza tener una vida de principios que nos lleve a vivir en ese temor reverente a Dios. Mientras nuestra barca avanza, mientras caminamos hacia la tierra prometida necesitamos tranquilidad, y esta solo es posible si vivimos completamente unidos al Señor.

Oremos: "Amado Padre, sabes que tengo grandes planes y que quiero emprender y ser prosperado, pero no me quiero subir a esta barca si tú no estás conmigo; embárcate conmigo, embarquémonos juntos, mi Dios. Embárcate conmigo en mi vida, embárcate conmigo en mi familia y en todo cuanto hago. Si tú vienes conmigo, aunque las olas sacudan mi barca, todo estará bien. Además quiero buscar siempre el bienestar de quienes me rodean, como lo hizo Mardoqueo. Enséñame siempre ese camino de la vida basada en el temor de Dios, donde cada uno de mis pasos sean guiados por tu Palabra y por tu verdad".