El sueño para el descanso

Fecha: 2026-09-06

Bíblico: “Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”. (Salmo 3:5)

Complementario: Génesis 2:21; Salmo 127:2; Marcos 4:26-27

Devocional: Cuando hablamos de emprender en cualquier área, sabemos que será necesario trabajar arduamente y tendremos que poner todo nuestro empeño, pero de igual forma también es necesario que tengamos en cuenta que el descanso no es una opción, sino una necesidad. Además, cuando apartamos el tiempo necesario para el descanso estamos demostrando que entendemos que el logro de los objetivos no depende de nosotros. Dentro del descanso, uno de los puntos más importantes es el sueño, el cual permite que renovemos nuestras fuerzas y así podamos continuar dando lo mejor de nosotros. Y cuando dormimos Dios actúa en nuestras vidas de manera contundente, como sucedió con Adán, al cual mientras dormía Dios le dio su ayuda idónea. Él estaba tranquilo, sin afanarse, y Dios le dio algo que él no le estaba pidiendo, pero que Dios sabía que él necesitaba. El Salmo 127:2 en la segunda parte dice “pues que a su amado dará Dios el sueño”; y en la versión del Lenguaje Actual vemos más claramente que lo que Dios nos quiere decir es que Él nos provee durante el sueño. Por supuesto que debemos trabajar, pero durante el sueño Dios se seguirá haciendo cargo de nosotros. Esto es algo que necesitamos tener muy claro cuando estamos emprendiendo algo, porque muchas veces lo que sucede es que comenzamos a creer que somos los que estamos produciendo el fruto, y esto nos puede llevar a pensar que no necesitamos a Dios. Recordemos que en el evangelio de Marcos el Señor también nos dice que hombre echa la semilla en la tierra, se duerme y se levanta, y la semilla brota sin que él sepa cómo, porque Dios es el que lo hace. Nosotros nos acostamos a dormir sabiendo que despertaremos, porque Dios nos sustenta, y Él nunca deja de obrar en nuestras vidas. Dios es el que nos da el sueño, y vela mientras descansamos, y por eso nunca debemos actuar como si pensáramos que Dios se detiene cuando dormimos, porque de hecho, puede ser en ese momento cuando Él permita que nos sucedan las cosas más sorprendentes.

Oremos: "Mi Dios, hoy he entendido que nada podrá interrumpir mi sueño, porque mi confianza está puesta en ti, y tú nunca descansas de cuidarme y velar por mí. Permíteme por favor vivir permanentemente en sosiego, experimentar tu paz y reposar en ti mi Señor y mi Dios, porque día a día lo necesito. Te entrego todo mi ser, mis planes, mis proyectos, mi emprendimiento, porque sé que queda en las mejores manos, y yo descansaré en tu poder y en tu amor".