
Ancianos
Fecha: 2026-06-06
Bíblico: “Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí, y ellos se sentaron a la puerta” (Rut 4:2)
Complementario: Daniel 7:9; Daniel 7:13; Daniel 7:22; Proverbios 31:23; Levítico 19:32
Devocional: La puerta era el tribunal del pueblo, Booz debía resolver este asunto y llama a la persona indicada, el pariente, aquel fulano. Pero no solamente a él, sino que dice que él toma a diez varones de los ancianos de la ciudad; eran personas conocidas, personas respetables, eso eran los ancianos. Hoy en día necesitamos tanto actuar de la misma manera, ir a los ancianos, como aquellos de los cuales tenemos tanto que aprender, pero hoy encontramos en el mundo entero, que cada vez se hace más y más a un lado a los ancianos. Hoy en día se habla de la tercera edad, se le dice adulto mayor, no anciano, pero ancianos es el término bíblico, que es algo respetable, algo tan profundo en la Biblia. A Dios lo conocemos en Daniel como el Anciano de Días; es algo maravilloso, algo noble, ¿por qué tenemos que cambiar este término tan bello que nos comunica tanto? Diez es un número importante en la Biblia; por cierto, aquellos diez ancianos no son pocos, y por eso Booz buscó a estos varones para hacer las cosas bien. Él toma no a cualquier testigo, necesita testigos para todo esto, a pesar de que esto es delante del pueblo, este asunto es algo que cualquiera quiere oír, causa curiosidad y muchos se acercan, aunque no se sabe el asunto del que iba a hablar Booz. Los ancianos sabían que era algo importante porque Booz no los hubiera llamado, no los hubiera convocado si no lo fuera, pues era un hombre respetable ante los ancianos de su ciudad y por eso es que cuando él los llama, ellos van, porque saben que él los necesita para algo importante, trascendental, decisivo. Hay múltiples referencias a los ancianos en este mismo capítulo de Rut, y también Salomón hace alusión a los ancianos en Proverbios, cuando habla de la mujer virtuosa, y dice que su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. ¿Dónde estaba Booz? Estaba ahí en la puerta con los ancianos, ¿eso qué significa? Era una forma de blindar la información, lo que estaba sucediendo. En Levítico nos habla de levantarnos delante de las canas, nos habla de honrar el rostro del anciano. Booz se rodeó de ancianos, de gente honorable como estos, ancianos respetables delante del pueblo.
Oremos: "Señor, tú eres Padre y tú eres mi Anciano de Días, mi Papá Dios. Mis años de peregrinaje sobre esta tierra puede ser extensos, pero son cortos frente al Anciano de Días, porque tú eres eterno. Enséñame, como lo entendía Booz, a honrar, a levantarme delante del anciano. Booz era temeroso de ti y se rodeó bien, él se rodeó de diez ancianos, para que sirvieran de testigos frente a una decisión tan importante, tan vital, histórica en su vida. Así yo te pido mi Señor, que me permitas igualmente también rodearme de aquellos ancianos, de los cuales tengo tanto, pero tanto que aprender mi Señor y Dios. Guárdame de despreciar la palabra del anciano. Señor, que yo me siente también en la puerta con los ancianos, te lo pido, dame esa gracia, concédeme este regalo; ahora que el Anciano de Días me proteja y bendiga en este día".

