
Envanecer o edificar
Fecha: 2026-11-04
Bíblico: “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica." (1 Corintios 8:1)
Complementario: 1 Corintios 13:4; 1 Corintios 2:4; 1 Corintios 2
Devocional: Los líderes pueden que estén llenos de conocimiento, y tratan de tener conocimiento en absolutamente todas las cosas. Seguramente en eso consiste el liderazgo, en tener un conocimiento básico de todo. No estamos hablando del conocimiento que viene de Dios, sino del conocimiento que ofrece el mundo, con este conocimiento los líderes envanecen y se envanecen. Contrario a esto, los hombres de fe edifican. En 1 Corintios 8:1 aprendemos que la manera como los hombres de fe edifican es mediante el amor. El apóstol Pablo hace referencia al amor en 1 Corintios 13:4, cuando expresa que el amor no es jactancioso y no se envanece. El conocimiento no solamente lo tienen los líderes, todos lo podemos tener, pero la diferencia es que los líderes en su afán por liderar en su propia capacidad buscan más y más conocimiento, ya sea de una manera profunda o superficial. Pablo continúa hablándonos en 1 Corintios 2:4: “Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder".La manera como Pablo transmitió todo lo que recibió de Dios no fue con vana palabrería. Lo que les hablaba y su predicación no fue con esa palabrería que persuade humanamente, a eso se refiere cuando menciona la humana sabiduría. Recordemos que el apóstol Santiago nos habla acerca de la sabiduría, aquella que viene de Dios, que es distinta a esta. Pablo se refiere a la demostración del poder de Dios, a la demostración del Espíritu. Recordemos que el fruto del Espíritu que es descrito en Gálatas 5:22-23, es encabezado por el amor, el gozo y la paz, y cada una de las siguientes manifestaciones son la demostración del poder de Dios, del poder de su Espíritu, y es de esta manera que comprendemos que es el amor el que edifica, cuando vemos la manifestación del fruto de su Espíritu. El rey David nos enseña en el Salmo 131:1que independiente del conocimiento que adquiramos, nuestro corazón no se puede envanecer, no podemos envanecernos a nosotros mismos, ni tampoco envanecer el corazón de otros, pues esto es lo que hacen los líderes de este mundo. David, de una manera libre y sincera, le declara a Dios que no ha caído en envanecimiento. David fue un hombre que dependía de Dios, no dependió de su posición, de sus capacidades ni de la cantidad de conocimiento que pudo adquirir.
Oremos: "Amado Dios y Señor, permíteme siempre depender de Ti, que no caiga en envanecimiento. Aunque cada día adquiera más conocimiento, siempre permíteme estar humilde delante de ti, no me permitas buscar grandezas personales ni cosas demasiado sublimes que hagan envanecer mi vida y mi corazón. Hoy decido siempre ser edificado en tu amor y quiero empezar a edificar a mi familia, a mi esposa y mis hijos; también edificar a todos los que me rodean en mi trabajo y a mis amigos con el verdadero amor, aquel que me manifestaste en la cruz. No quiero basar mi vida en un conocimiento que pueda solo causar adulación, quiero escoger siempre la mejor parte, que es ser edificado y edificar en tu amor".

