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13 mayo, 2025
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20 mayo, 2025Sin Dios, incluso en las mejores situaciones, nuestras emociones también se verían alteradas por todo lo que significa la vida: una montaña rusa de emociones que, al estar fuera de control, afecta nuestro existir. Aquí podrás leer unas recomendaciones para no dejarte afectar por tu realidad.
En la actualidad, se vive una sobrecarga emocional debido a las angustiantes circunstancias que nos rodean.
Como seres humanos, nos movemos en medio de presiones tanto internas como externas, que dificultan nuestro desempeño, y por ende, nuestro bienestar y crecimiento personal.
El concepto de sobrecarga emocional se define como la reacción excesiva de estrés ante el entorno laboral o profesional, y se manifiesta con agotamiento emocional o físico, acompañado de un sentimiento de frustración o fracaso.

Este tipo de sobrecarga es especialmente evidente en poblaciones que, además de su vida diaria, enfrentan complejos momentos de tensión debido a las difíciles circunstancias que les rodean. Este es el caso de la población venezolana, en la cual me encuentro, que se ve sometida a, entre otras cosas, continuos y prolongados cortes de energía, acompañados de caídas de tensión eléctrica, lo que frustra el normal funcionamiento de diversas actividades económicas, laborales, estudiantiles, deportivas y familiares. Todo esto, al sumarle las altas temperaturas, crea el caldo de cultivo perfecto para trastornar las emociones.
La presión sobre el individuo venezolano es tan impactante que, sumada a todo el trasfondo político, social, económico y de falta de oportunidades, se convierte en la última gota que colma el vaso de la paciencia e impulsa a muchos a tomar la decisión de dejar su tierra.
Más allá de las soluciones apresuradas, es fundamental aprender a manejar nuestras emociones, porque, dondequiera que vayamos, estaremos bajo presión. Por un lado, podemos pensar que huyendo del problema se acaba el conflicto interno. Sin embargo, más allá de un descanso momentáneo, nos damos cuenta de que las circunstancias nos acosan nuevamente y terminamos igual o peor que cuando huimos.

“Estamos en un tiempo donde los cambios son muy frecuentes y rápidos, una situación que antes no se presentaba. Esta realidad debe ser aceptada, pues de no hacerlo, generará gran estrés. Necesitamos convertirnos en administradores de los cambios y no en víctimas de ellos. Debemos aprender a sobrevivir en épocas de transición y cambios, en lugar de luchar o evadirlos”. (La Teoterapia y el Estrés. Dr. Néstor Chamorro Pesantes).
Es así entonces que, ciertamente, debemos convertirnos en “administradores de los cambios”, poniendo nuestra mirada en Dios, depositando en Él nuestras cargas y tomando su descanso, el cual se hace plenamente efectivo según lo que nos promete en su palabra.
Mateo 11:28 – “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.
Sin Dios, incluso en las mejores situaciones, nuestras emociones también se verían alteradas por todo lo que significa la vida: una montaña rusa de emociones que, al estar fuera de control, afecta nuestro existir.
Los venezolanos siguen aprendiendo de todo lo que viven, y la sobrecarga emocional es una lección más que debemos sumar.
Recomiendo el libro La Teoterapia y el Estrés del Dr. Néstor Chamorro Pesantes. En él siempre encontraremos herramientas valiosas para convertirnos en buenos administradores, a pesar de las presiones del día a día.
Ana Nelly Sarmiento
MTC

