
LA SOBRECARGA EMOCIONAL
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CON DOS YA SOMOS EQUIPO
23 mayo, 2025Los logros nunca llenarán el vacío interior, la soledad del alma ni la sensación de abandono. Entonces hay algo más que necesitamos ¿Qué será? Lee, esto es para ti.
Considerar que Dios es un juez que permanece atento a nuestras equivocaciones es una de las actitudes más comunes, que hace que muchos de sus hijos permanezcan distantes de su amor y su gracia. Esto, a su vez, provoca que se estanquen espiritualmente y permitan que sus vidas se llenen de resentimientos, angustias y desazones, dejando que su mente los gobierne, de modo que las emociones sean las que los lleven a vivir sin sentido ni propósito en la vida.

Esto no significa que no tengan un norte o un proyecto de vida. Claro, muchos son exitosos, viven la vida que desean y que la sociedad aprueba, lo cual es algo normal.
No se trata de éxitos ni posesiones, sino de encontrar sentido en la vida.
Alcanzar metas es algo que llena al ser humano, que lo impulsa al esfuerzo en lo académico, profesional, deportivo, familiar, etc. Todo esto produce un deseo permanente de sostenerse y avanzar. Sin embargo, cuando se logra, se experimenta un vacío. Surge la duda: ¿y ahora qué? Nos cuestionamos y buscamos qué podríamos hacer para sentir nuevamente satisfacción y estar bien.
Los logros nunca llenarán el vacío interior, la soledad del alma, la sensación de abandono producida por no estar en paz con el Padre celestial.
Cuando todo esto mina el corazón, buscamos culpables: los padres, la crianza, el lugar donde nacimos, el país, el presidente, la clase política, el cónyuge, los compañeros de trabajo, etc. Pero donde realmente debemos buscar es en el interior de nuestro ser, en nuestra comunión con Dios, ya que ahí radica el origen de la insatisfacción.
La Palabra de Dios es una invitación a la reconciliación con Dios, con nosotros mismos y con el prójimo. Es una necesidad para el ser humano reconciliarse con su Creador, para alcanzar la satisfacción total en todo su ser y convertirse en un agente de cambio que impacta su propia vida, su familia y la sociedad.

La sensación de abandono y orfandad desaparecen cuando se experimenta el amor verdadero, el amor de Dios, que acepta a pesar de lo que sea; aquel amor al cual no le debemos demostrar nada.
Dios es amor, fuimos creados por amor, para disfrutar de su amor y sentirnos amados. Cuando esto ocurre, es más fácil aceptar a los demás y ayudarlos a avanzar, sin esperar nada a cambio, más que el saber que estamos actuando para agradar a nuestro Creador.
Dios no está enojado con nosotros. Él no busca recordarnos los errores que hemos cometido; solo desea que busquemos estar con Él de manera permanente, que le sigamos y que confiemos en su deseo de darnos siempre lo mejor.
Mantenerse en este pensamiento, alimentándose permanentemente con su palabra, nos da las herramientas necesarias para salir adelante, gestionar nuestras emociones de manera eficiente, crecer en la fe y proyectar la vida de una manera más justa y adecuada.
“Las más grandes ofensas se dan entre las personas que se aman y comparten espacios y actividades.” (Tomado del libro Viviendo la Reconciliación, Dr. Néstor Chamorro Pesantes, Editorial Publimundo). Estudiar el tema de la RECONCILIACIÓN como una herramienta para mejorar nuestra manera de vivir es una necesidad para restablecer la amistad con Dios. Este libro nos ayudará a comprender muchas de las razones por las cuales la amistad con Dios siempre será una solución a nuestros problemas existenciales y sociales.
Diana Lucia Zuluaga

