
ESTAMOS CREANDO MONSTRUOS
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13 junio, 2025La paternidad es un viaje emocional lleno de altibajos, momentos de alegría y también de tristeza. Uno de los momentos más difíciles y emocionalmente complejos para nosotros los padres, es cuando nuestros hijos crecen y se van a cumplir sus sueños, asumiendo las riendas de sus vidas adultas. Aunque es un momento de orgullo, también puede ser un momento de tristeza y vacío; es un proceso que puede generar un sentimiento de desasosiego y nostalgia en los padres, conocido como “el síndrome del nido vacío”.

La separación de los hijos es un momento natural en la vida de cualquier familia y puede generar sentimientos encontrados en nosotros como padres. Por un lado, estamos orgullosos de ver a nuestros hijos crecer y alcanzar su independencia. Por otro lado, sentimos la pérdida, que puede ser un proceso doloroso. La casa que una vez estuvo llena de risas y actividad, ahora parece silenciosa y vacía.
Después de años de dedicación y cuidado, los hijos se van a construir su propio camino, dejándonos con un sentimiento de vacío y soledad.
La nostalgia es un sentimiento común en nosotros como padres durante este proceso. Recordamos los momentos felices de la niñez de nuestros hijos, sus primeras palabras, sus primeros pasos, sus cumpleaños, los paseos en familia. La nostalgia puede ser abrumadora, haciéndonos sentir que hemos perdido una parte de nosotros mismos.
Aunque el desasosiego y la nostalgia son sentimientos naturales, hay formas de superarlos, y nosotros como padres requerimos un ajuste emocional y práctico. Algunas de las etapas que podemos experimentar son:
– Negación: “¿Cómo puede ser que mi hijo ya no viva aquí?”
– Ira: “¿Por qué tiene que irse tan lejos?”
– Tristeza: “Extraño la rutina diaria con mi hijo”
– Aceptación: “Estoy orgulloso de que mi hijo esté siguiendo sus sueños”

Aunque es un momento desafiante, hay formas de enfrentar el cambio y encontrar un nuevo equilibrio en la vida:
– Aceptar nuestros sentimientos: Reconocer que es normal sentir tristeza, nostalgia y soledad.
Si estamos seguros que criamos a nuestros hijos en disciplina y amonestación de Dios y les instruimos conforme al Manual de Vida, la Biblia, estemos tranquilos y confiados que estas grandes lecciones de vida jamás las olvidarán.
Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
– Mantener la comunicación: Aunque nuestro hijo ya no viva con nosotros, podemos mantener la conexión a través de llamadas, mensajes y visitas.
– Encontrar nuevos intereses: Darnos la oportunidad de descubrir nuevas pasiones y hobbies que nos permitan crecer y disfrutar de nuestro tiempo.
– Aprovechar el tiempo: Si estamos en una relación, aprovechar el tiempo para reavivar la conexión con nuestra pareja. Si estamos solos, este es el mejor momento para encontrarnos con Dios, servirle a Él y a nuestros semejantes, reconectarnos con nuestros viejos amigos, dedicarnos a obras sociales, a cultivar nuestros dones y talentos, a estudiar, a hacer todo aquello que siempre tuvimos que parar en nuestra vida a causa de nuestros hijos.
– Celebrar los logros de nuestros hijos y su nueva independencia.
El desasosiego y la nostalgia que sentimos los padres cuando nuestros hijos abandonan la casa son sentimientos normales, dejan “el nido vacío”, este es un momento natural en nuestra vida familiar, y aunque puede ser doloroso, con aceptación, comunicación y apoyo, es posible superarlos, también pueden ser una maravillosa oportunidad para crecer y encontrar un nuevo equilibrio en la vida.
Nadie nos enseñó a ser padres. Simplemente lo fuimos aprendiendo en la marcha. Nadie nos preparó para este momento, es más, tal vez nunca nos detuvimos a pensar en ello, sin embargo, aquí estamos enfrentando una nueva etapa en nuestra vida, de la que también tenemos tanto que aprender.
Recuerda: “Siempre serás padre, y nunca dejarás de serlo, aunque tus hijos ya no vivan contigo”
Recomiendo el libro del Dr. Chamorro, la Teoterapia de Dios Papá, de editorial Publimundo.
En las últimas semanas me encontré con un texto melancólico sobre los retos de la paternidad y el síndrome del nido vacío creado, supuestamente, por Gabriel García Márquez, aunque dicen los expertos que no es de su autoría. Aunque no tiene un título determinado, en algunas cadenas de WhatsApp y blogs es posible hallarlo con el nombre de “Cuando los padres se quedan huérfanos” (*) y me pareció interesante titular así este artículo. Dicho texto me inspiró para escribir acerca de este tema, además que como madre, junto con mi esposo, estamos enfrentando esta etapa en nuestras vidas.
Solangee Sáenz Bonilla

