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Me dolía el alma y no sabía qué hacer.
En momentos de profundo dolor emocional, es común sentirnos abrumados y perdidos. Necesitamos encontrar consuelo, sanar el alma y recuperar la paz interior.
El dolor emocional es una experiencia común en la vida. ¿Cómo enfrentarlo y sanar? Es un proceso que requiere tiempo y dedicación. Este puede surgir de diferentes situaciones: maltratos, abandonos, palabras hirientes, experiencias traumáticas. Afrontarlo implica reconocer y validar nuestras emociones, permitiéndonos sentir y expresar lo que estamos experimentando.

Nos acostumbramos al dolor. Nuestra alma (mente, voluntad y emociones) se adapta a estos estados anímicos que se vuelven comunes, transmitiéndole a nuestro inconsciente que es normal y que así somos.
La Teoterapia nos brinda herramientas para enfrentar y sanar el dolor emocional. Una de ellas es el autoconocimiento, que nos ayuda a identificar y comprender nuestras emociones y pensamientos asociados al dolor.
A través de la orientación de un guía de la salud que conozca la condición del ser humano triuno (espíritu, alma y cuerpo), podemos explorar estos sentimientos en un entorno seguro y guiado, de tal manera que encontremos la respuesta a estas necesidades y nos permitamos sanar el dolor.
Otra estrategia importante es el cuidado personal. Es fundamental cuidar de nosotros mismos durante el proceso de sanación. Esto implica establecer rutinas saludables, practicar actividades que nos brinden bienestar y rodearnos de apoyo social. Para ello, es clave contar con el acompañamiento de ese guía de la salud en estos momentos puntuales. La familia también cumple un papel muy importante. Siempre será valioso buscar y establecer un ambiente de comunicación asertiva, en el cual se pueda expresar la necesidad emocional y ser escuchados sin ser señalados ni cuestionados. Y qué mejor que nuestro grupo familiar para ello.

En cuanto al área espiritual, la oración (hablar con Dios) es una herramienta infalible contra el dolor del alma. Descansar en el amor incondicional de Dios, sabiendo que su amor es eterno y que no tiene nada contra nosotros más que amarnos, genera verdadero descanso.
Sabernos amados, aceptados, perdonados y competentes nos lleva a enfrentar la crisis de manera firme, pues esto nos ayuda a avanzar en el fortalecimiento del carácter y el conocimiento de un área tan mencionada en este tiempo, pero tan desconocida: el área espiritual.
El Salmo 32, en la Biblia, es el relato de una persona que tiene el alma afligida, que busca consuelo en su Creador y entiende que el deseo de encontrar alivio debe partir de sí mismo. Por eso menciona: “mientras callé…”. Si callamos, nuestros dolores aumentarán y no podremos hallar respuesta, ya que, de parte de Dios, ante cualquier petición o consulta, su voz —su respuesta— no falta.
La verdadera respuesta siempre se encontrará en el origen: Dios. Él nos creó a su imagen y semejanza; por lo tanto, también puede llevarnos al origen de nuestros dolores emocionales, ofrecernos una respuesta en salud restaurativa y proyectarnos hacia una mejor versión de nosotros mismos
.Dios, como el gran autor, es el perfecto restaurador de nuestro ser. ¿Quién mejor que Él para que repose nuestra vida?
Me gusta la lectura y encontré el libro “Restauración Integral” del Dr. Néstor Chamorro Pesantes, de la Editorial Publimundo, la solución para mis dolores en el alma. Comprendí que esto era posible, poniéndome en las manos del Alfarero por excelencia, porque yo soy su creación perfecta y más preciada.
Diana Lucía Zuluaga
MP

