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30 mayo, 2025Las sociedades no se construyen con individualismo. ¿Te cuesta trabajar en pareja? ¿Ves más defectos que virtudes? Te interesa saber esto que encontrarás en el siguiente artículo.
Nos encontramos en una sociedad donde impera el individualismo, nos encanta realizar muchas tareas solos y poco creemos que necesitamos de los demás. Muchas veces no nos damos cuenta del impacto que tiene el trabajo que podemos realizar de la mano con otras personas, pues juntos somos equipo y podemos alcanzar más.
La sociedad actual nos enfoca en el crecimiento personal, en el desarrollo de nuestros propios sueños y en el llevar a cabo lo que deseamos, por supuesto, esto está muy bien y hace parte de nuestro ser; pero definitivamente, no podemos dejar a un lado la necesidad que tenemos de otras personas y del aporte que éstas pueden hacer a la vida.

Me encantó este aparte del libro: Instrucción y Bendición del Doctor Jimmy Chamorro, donde expresa: “El arado unipersonal no es para mí. Me hace poco eficiente y me agota; difícilmente voy a lograr el objetivo. Por fuerte que sea, no voy a tener la fuerza de una yunta”. Cuando se habla de yunta, nos referimos al par de bueyes que trabajan unidos por un yugo, guiados por un labrador, utilizado en labores del campo.
Como podemos ver, somos más eficientes cuando permitimos que otros nos ayuden, cuando aprendemos a compartir nuestros saberes y cuando estamos dispuestos a dividir tareas. Entender que podemos tener habilidades complementarias, nos permite dar mucho más de nosotros mismos y a la vez, la oportunidad de dejar que otros nos ayuden a lograr las cosas que anhelamos, nos facilita el ser más eficientes.
El éxito de la familia, las empresas y comunidades, está en la compenetración, comunicación y compromiso de sus miembros. Cuando trabajamos como un equipo y en unidad, las actividades van a fluir de manera rápida y eficiente. Bien dice el manual de vida en Eclesiastés 4:9-10 “Mejores son dos que uno; porque tiene mejor paga de su trabajo. Porque si cayere, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”. De esta manera, también, podemos experimentar que las cargas se dividen y por ende el estrés se reduce en gran manera.

Mi invitación es entonces a que construyamos cohesión a través de delegar responsabilidades, comprometiéndonos con aquellos que nos acompañan. Ya sea en la familia, empresa o comunidad, establezca objetivos claros y que se puedan alcanzar. Fomentemos ambientes de comunicación, donde todos puedan expresar sus sentimientos y celebremos las metas alcanzadas en el proceso. Recuerda siempre, a partir de dos, ya somos equipo.
Las sociedades no se construyen con individualismo. Estamos conviviendo y es desde el aporte de todos, que podemos lograr ser mucho mejores.
Para profundizar más de este y otros temas, les recomiendo el libro del Dr. Jimmy Chamorro y su esposa la Dra. Zaidy Mora: Instrucción y Bendición, un ejemplar que abarca muchos temas de interés social y familiar.
Adriana Aristizábal
Misionera

