
CUANDO LOS PADRES QUEDAMOS HUÉRFANOS
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17 junio, 2025“Dime para dónde vas, dónde estás, cuándo llegaste, toma las medidas correctas…” Toda esta parece ser una retahíla exagerada de padres llenos de miedo, que suelen hacer un drama por todo; pero, en realidad, es el clamor de aquel que ama y cuyo paso por la vida le ha enseñado que ningún cuidado o acción preventiva es una tarea extrema ni excesiva.
Hace poco vimos una película que terminó convirtiéndose en un éxito en taquilla: Sound of Freedom (Sonidos de libertad), una historia real que cuenta el drama internacional del tráfico sexual de niños y adolescentes, donde se hace énfasis en el secuestro de dos niños hondureños, Miguel y Rocío, cuya búsqueda emprende Tim Ballard, exagente del gobierno estadounidense, incluso cuando pierde el apoyo de la entidad de seguridad nacional para la que trabaja. Esta película, dirigida por Alejandro Monteverde y protagonizada por Jim Caviezel, Mira Sorvino y Bill Camp, bajo la producción de Eduardo Verástegui, toca un drama que sigue tan vigente que aterra.

No es para menos. Según estadísticas de investigaciones periodísticas de REDIM (Red por los Derechos de la Infancia en México), cada día en México desaparecen 14 niñas, niños y adolescentes. Uno cada dos horas. Según Child Find of America, se estima que 2.300 niños desaparecen cada día en Estados Unidos. En Colombia, según cifras de Medicina Legal y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, se considera que cada día, en promedio, desaparecen 4 menores de edad, con la preocupación de que estas cifras aumenten este año, ya que el primer bimestre llegó a cifras superiores, teniendo en cuenta la intensidad del conflicto armado.
En todos los casos se considera que estas son cifras por debajo de la cruda realidad, donde muchísimos casos no se reportan a las autoridades y no existe un registro exacto. Los datos son dramáticos cuando, en casi la mitad de estos casos, se desconoce completamente su desenlace: es decir, no aparecieron, no se sabe si fallecieron o no.
Tal vez no alcanzamos a dimensionar el drama de una persona desaparecida. No hay descanso alguno para una familia que ha sufrido la desaparición de uno de sus miembros, ni qué decir de un menor. Pasan los años, y cuando una persona ha fallecido —sea cual sea la condición— se reconoce como un hecho cumplido y termina por hacerse un duelo. Pero en el caso de la desaparición, jamás se cierra la herida, jamás se termina el duelo, y el pensamiento duele.
Vale la pena recordar la canción del panameño Rubén Blades, Desapariciones, éxito de salsa que, si bien hace énfasis en las desapariciones políticas, no deja de ser el mismo drama:
“¿A dónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.”

En todos los casos, recurro a una carta abierta publicada, al parecer, por un interesado en internet, en alguna de las redes sociales, que enfatiza lo que, al parecer, le sucedió con una joven y hace un llamado a los mismos muchachos para que se dejen cuidar. Dice que:
“Su mamá la llevó a la universidad… allí dicen que no se presentó.”
Apunta que:
“Ana Carolina tomó la decisión de no entrar a su escuela. Ana Carolina tomó la decisión de no comentarle a su madre que no entraría. Decidió engañarla (haciéndole creer que estaría dentro del plantel, lo que da seguridad a los padres o tutores). Tomó la decisión de trasladarse de forma voluntaria (pues hasta hoy no hay registro de un secuestro). Ella tenía un plan con alguien (a) (o). ¿Quiénes son? ¿Dónde están?…”
Señala:
“Creemos que nada nos pasará a nosotros y saltaremos las reglas básicas de seguridad, comunicación con nuestra familia y maestros. Mentir, engañar o hacer cosas que no son verdad no es bueno.
¿¿¿Ves estos tiempos tan malos???
Sé sabio y no mientas, diles la verdad a tus padres, ¡comunícate y avisa dónde vas siempre! ¡Eso puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte!
¡¡¡El enemigo no podrá ser vigilado, pero tú sí!!! El enemigo intentará matarte… Abre los ojos, avisa siempre a dónde vas… Deja pistas, mensajes, señales. Si te sientes inseguro o preocupado por algo, transmítelo a personas de tu confianza…”
Y terminó por asentar:
“Actúa sabiamente y cautelosamente en un mundo desgraciado que te quiere matar.”
Pareciera dramático, pero ojo: todo este dolor parte de normalizar las cosas y de creer que nunca nos va a pasar… y quiera Dios que así sea, pero siempre tome todas las medidas correctas; tenga un protocolo de comunicación familiar y ponga en práctica todas las recomendaciones dadas por las autoridades para evitar cualquier suceso negativo.
En la Biblia, Proverbios 3 me habla de actuar con sabiduría y prudencia. En sus versículos 21 al 23 señala:
“Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la ley y el consejo,
Y serán vida a tu alma,
Y gracia a tu cuello.
Entonces andarás por tu camino confiadamente,
Y tu pie no tropezará.”
Recomiendo el libro “La Teoterapia de Dios Papá”, del Dr. Néstor Chamorro, de la editorial Publimundo. Si entiendo la paternidad de Dios, entiendo el cuidado de mis padres.
Manuel Ossa Misionero

