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6 junio, 2025Si no hay un papá, se multiplica por más de ocho las posibilidades de que alguno de los hijos termine incurriendo en la delincuencia y acabe en prisión. ¿Quieres saber por qué? Entra y lee, pues te vas a sorprender.
Si eres papá: quédate. Si no tuviste uno: puedes romper el ciclo.
Hoy en día la labor de un padre resulta estar, desde el punto de vista ideológico, como en desuso, como algo de lo que quieren apartarse todos, como una especie de enfermedad donde la figura paterna y de autoridad, no se le baja de patriarcado hegemónico capitalista o heteropatriarcal, así tal cual, como algo que tenemos que quitarnos de encima.
Y esto no se ha gestado como un movimiento de este siglo 21, sino que desde los 60’s del siglo pasado, ya se venía colocando esta figura en franco deterioro, no sólo porque el hombre no ha sido el líder moral que debía ser, sino porque su acción de enseñoramiento sobre la mujer, tan en boga hasta finales del siglo 19, dejó una huella que pareciera imborrable; así como también, lo mucho de la ingeniería social que ha dejado una huella cultural desde los mismos medios masivos, con series de televisión, caricaturas y toda clase de intervenciones, de entretenimiento, con la aparición de un padre degradado a la idiotez, una madre histérica y unos niños bien ubicados, sabios, que conducen el hogar.
En todos los casos, hoy por hoy, ya el “patriarca” no es sólo esa figura a derrocar, sino que es todo un ignorante, desvencijado y completamente deteriorado, que da lástima.
Y ¿cuánto significa esto? Muchísimo. Es que el padre es una figura preponderante en un hogar, es determinante para la formación de los hijos; debiera ser y es el conductor, la cabeza, el líder, el responsable, que sin él la familia es frágil, manipulable y fácil de digerir.
Si se quiere una sociedad sólida, fuerte, con estructura que permita un crecimiento progresivo el fortalecer la paternidad y la autoridad debería ser prioritario, pero si se quiere frágil, decaída, influenciable, el camino es en lo que estamos: un padre no presente o si está, inservible, completamente ignorante, blandengue y netamente decorativo.
Las estadísticas son dicientes. Estudios sobre la ausencia paterna son dramáticos y poco difundidos.
En su efecto sobre los hijos, la carencia de una real de la figura paterna, de un padre, es peor que cualquier cosa, ya que de alguna manera este implica la ley y el orden.

Una familia sin padre:
- Multiplica por más de ocho las posibilidades de que alguno de los hijos acabe incurriendo en delincuencia y acabe en prisión.
- Multiplica por más de 10 el hecho de que los hijos en un momento determinado en la adolescencia, incluso en la infancia, empiecen a consumir alcohol y drogas.
- Multiplica ya por más de dos dígitos las posibilidades de que una hija mantenga relaciones, siendo un adolescente y quede embarazada y se convierta en madre soltera siendo menor de edad.
- Multiplica también por dos dígitos las posibilidades de que los hijos no acaben ni siquiera los estudios primarios.
Otras estadísticamente en la media de los países la situación es así:
Los niños que viven separado de sus padres son 430% más propenso a fumar cigarrillo en su adolescencia, que los niños que han crecido con sus padres en la casa.
El 80% de los jóvenes en las cárceles no han tenido un papá presente en el hogar
El 60% de los suicidios en jóvenes, han sido en aquellos que no han tenido una paternidad efectiva
El 75% de adolescentes en centros de rehabilitación por droga no conocían al padre.
El 85% de los niños con dificultades del comportamiento y con problemas de obediencia y sujeción a la autoridad viene de hogares donde los padres, el papá no está.
El 90% de las personas que han dejado el hogar, abandonaron su familia, vienen de un hogar donde el papá no estaba.
Los niños de hogares sin papás, tienen menos habilidad de retardar la gratificación sexual y tienen un pobre control de sus impulsos y de la cólera, de la ira. Estos niños también tienen un sentido más débil de la conciencia de lo que es bueno y es malo

Estos datos, muy complejos de reunir y de ubicar, vaya uno a saber ¿por qué? sólo marcan un panorama del que deberíamos habernos enterado hace mucho, pero que, porque si o porque no, debemos revertir de inmediato, entendiendo que esto ya significa un cambio social, que se debe comenzar a gestar con la premura de que ya no sea demasiado tarde.
La Biblia tiene por montones esta figura, tan determinante; el mismo Dios se muestra en la palabra como Padre y Jesús nos inculco el acudir a Él como papá: Mateo 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Así que debemos plantarnos para defender y promover una verdadera figura paterna, activa, determinante, con autoridad y el respaldo de todos. Deben realizarse procesos educativos y de formación, en los colegios y desde el estado mismo, donde se difunda su trascendencia y se equipe a aquellos que deben cumplir con el rol de manera efectiva y digna. No más a la distorsión del rol y menos a quererlo acabar por, supuesta, inoperancia.
Ojo este tema debe continuar. Les recomiendo el libro sobre la Teoterápia de Dios Papá del Dr. Néstor Chamorro Pesantez de la editorial Publimundo, todo un documento histórico e imperdible.
Manuel Alfonso Ossa
Misionero

