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SELFIE AL CORAZÓN
13 mayo, 2025Las parejas están llamadas a madurar emocionalmente, pero las diferencias y el silencio nos llevan a ignorar los sentimientos más íntimos ¿Cómo sobrepasar estas barreras? Léelo, te va a servir este consejo.
“¡Amor, no te olvides de pagar la factura!”
“Se acabó el mercado, ¿cuándo vamos al supermercado?”
“¿Quién recoge a los niños hoy?”
“¿Lavaste mi camisa?”
“¿A cuántas cuotas pago esto?”
“No te olvides de la cita médica.”
“Este es el nuevo teléfono que quiero.”
Estas son algunas de las conversaciones diarias en el hogar: responsabilidades, obligaciones, gustos y agenda. Sin embargo, en la actualidad, poco se comunica lo que verdaderamente sentimos.
La madurez de un matrimonio en términos de comunicación se evidencia en la facilidad con la que una pareja comparte sus sentimientos más íntimos. Esto, de entrada, no es fácil, pues expresar lo que sentimos nos pone en una posición vulnerable. Dar a conocer nuestro sentir es permitir que el otro “tome la sartén por el mango”, lo que nos hace susceptibles a la manipulación. Por ello, en el entorno familiar existen temas tabú: los suegros, el presupuesto, las claves de redes sociales, el acceso al celular, las amistades antiguas, los exnovios, la corrección de los hijos, entre otros. Estos problemas, con el paso del tiempo, no solo se intensifican sino que se extienden a otras áreas afectando todo.
El silencio es un cáncer que, en la intimidad del hogar, todo lo consume. Cuando una persona se rehúsa a comunicarse, la otra tiende a hacer lo mismo, lo que genera un mensaje de rechazo y alimenta un sentimiento de rabia. Así, ambos terminan viviendo en aislamiento, acumulando dolor, pero exteriorizando una actitud de indiferencia y terquedad. Discutir los problemas es el primer paso para solucionarlos, pero debe hacerse de manera significativa, de modo que ambas partes incrementen su capacidad de comprensión mutua. Esto se logra aprendiendo a escuchar, prestando atención y reconociendo que, detrás de cada sentimiento expresado, hay una necesidad no resuelta.

La Biblia, en el libro de Santiago 1:19, nos aconseja:
“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.”
Dios, en su sabiduría, nos da esta recomendación, que en el siglo XXI cobra aún más relevancia. En primer lugar, si observamos nuestro diseño físico, notamos que Dios nos dio dos oídos y una boca, lo que podría ser un mensaje claro de que debemos escuchar el doble de lo que hablamos. En segundo lugar, el punto crítico en el matrimonio es precisamente la escucha. La clave aquí es “pronto para oír”, lo que implica prestar atención genuina a lo que el otro dice. No se trata solo de guardar silencio esperando nuestro turno para responder, sino de estar verdaderamente listos para escuchar. Un oído abierto es la única señal creíble de un corazón abierto. Solo entonces demostramos interés por el otro. Aunque sus razones pueden no ser válidas, su sentimiento sí lo es. El objetivo es hablar, escuchar y comprender.
Es necesario arriesgarnos a exponer nuestros sentimientos más íntimos y aprender a expresar nuestros pensamientos más profundos. Solo así se construye un amor saludable y una estabilidad emocional. Muchas parejas abren la puerta a mundos desconocidos, con posibles consecuencias trágicas, simplemente porque buscan alguien que las escuche. Esto puede ser entendible, pero no justificable.

El momento es ahora. Las parejas están llamadas a madurar emocionalmente. Vivir juntos implica diferencias, pero es fundamental aprender a discutirlas, pues, de lo contrario, estas nos llevarán al conflicto.
El gran escritor británico C. S. Lewis, autor de Las Crónicas de Narnia, nos ofrece una valiosa reflexión en su obra Los cuatro amores:
“Amar en alguna forma es ser vulnerable. Ame a alguna cosa, y su corazón ciertamente será torturado y posiblemente sea quebrantado. Si usted quiere estar seguro de mantener el corazón intacto, no debe darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente con pasatiempos favoritos y pequeños lujos; evita todos los enredos; en ciérrelo con seguridad en el estuche o ataúd de su egoísmo. Pero en ese ataúd, seguro, oscuro, inmóvil, sin aire, cambiará. No será quebrantado; se volverá inquebrantable, impenetrable, irredento… El único lugar fuera del cielo donde usted puede estar perfectamente seguro de todos los peligros… del amor es el infierno.”
(C. S. Lewis, The Four Loves, Nueva York, Brace & World, Inc, 1960, p. 169.)
¿Aún no tiene libertad para hablar con su pareja acerca de algunos temas en particular? ¡Comuníquelo!
Recomiendo el libro Sello de amor: Teoterapia matrimonial, de la Dra. Lolita Cruz de Chamorro (1999).
David Coral
MTC

