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8 abril, 2025Cada vez hay menos niños con Síndrome de Down y no es propiamente por la ciencia, sino por los padres. ¿Qué dicen las familias donde hay un miembro con esta condición? ¿Por qué ocurre esto? ¡Veamos!
En Europa, estamos a años de que desaparezca el síndrome de Down o, mejor dicho, de que desaparezcan los niños con esta condición.
Resulta que el tema no se debe al avance de la ciencia para erradicar el síndrome de Down, ¿o sí? (Ya me entenderán). En otras palabras, no se debe a que se esté reduciendo la cantidad de bebés en el vientre materno con este trastorno, que implica la presencia de un cromosoma extra, ni a que se haya encontrado una cura para esta situación. Para nada. Lo que está en total descenso es la cantidad de niños que nacen con esta condición. De hecho, cada vez se conciben más niños con esta alteración cromosómica, pero son menos los que llegan a la vida.

Sí, el tema es así de dramático y nadie dice nada. Todo gracias a los avances en materia de ciencia y legislación, en torno a las facilidades que tienen las madres para desprenderse de esta “dificultad”.
Cuando los padres de un bebé en gestación descubren la presencia de trisomía 21, el nombre formal del síndrome de Down, muchos optan por poner fin al embarazo mediante el aborto, eliminando toda posibilidad para aquel que no puede tomar una decisión sobre su propia vida.
La interrupción del embarazo en estos casos ha aumentado de manera dramática debido a los avances tecnológicos de las últimas décadas, que permiten detectar el síndrome de Down y otras anomalías en el útero. Esto, sumado a la legalización del aborto en la mayoría de los países europeos, ha generado una situación que podría desembocar en que llegue el día en que ya no nazcan niños con esta condición.
Según estadísticas de Down Syndrome International, organización global de personas con síndrome de Down y sus familias, así como de un grupo de prestigiosos expertos en este campo, en la década de los 80, el 90% de las embarazadas con bebés con este síndrome daban a luz. Sin embargo, en la última década, el 54% de los embarazos en los que el feto tenía trisomía 21 fueron interrumpidos. En España, es donde más han aumentado los abortos de neonatos con esta alteración. Entre 2011 y 2015, el 83% de estos embarazos fueron terminados; hoy, del 100% de niños españoles con síndrome de Down que podrían nacer, entre el 90% y el 95% no llegan a hacerlo, y se prevé que para el año 2050 ya no nazcan más. (Fuente: BBC News Mundo, 21 de marzo de 2023).

Por supuesto, no se hacen campañas para destacar la maravilla de tener un hijo con esta condición. En cambio, se promueven campañas en favor del aborto y del supuesto derecho de la madre a decidir sobre su cuerpo, como si aquí no estuviera en juego el derecho a la vida.
Numerosos estudios afirman que en las familias donde hay un miembro con síndrome de Down se experimenta una mayor alegría. No hay razón para dudarlo. En muchas experiencias personales, al entrevistar a padres que tienen la dicha de criar a un hijo con este síndrome, la mayoría asegura que si pudieran volver atrás y tomar la decisión nuevamente, sin duda optarían por permitir que su hijo naciera tal como es.
Detrás de todas estas facilidades, derechos y libertades que no priorizan la vida de los más inocentes, y tras la idea de los “hijos ideales”, se esconde una peligrosa tendencia eugenésica, que hoy se vende bajo la apariencia de progreso, calidad de vida y libre elección. Recordemos que la eugenesia es la idea de que el ser humano debe ser perfecto, lo que conlleva a la selección artificial de quienes pueden o no nacer.
La Palabra de Dios, la Biblia, nos dice: “Herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (Salmo 127:3). No solo sabemos, por la misma Palabra y por la ciencia, que la vida comienza desde la concepción, sino que también sabemos que Dios da los hijos como un regalo maravilloso. Independientemente de su condición, cada uno es perfecto según la sabiduría y el entendimiento de Aquel que todo lo puede.
¿Vale la pena interrumpir la voluntad de Dios, manifestada a través de una vida “especial”, que en su perfección será una bendición para toda una familia, tal como lo confirman numerosos estudios?
De acuerdo con lo que plantea el mundo, la decisión está en manos de los padres. Sin embargo, esperamos brindar suficientes motivos a aquellos que tienen la maravillosa oportunidad de tener un hijo diferente, para que lo valoren y lo disfruten verdaderamente.
Recomendamos el libro Una identidad con propósito del Dr. Néstor Chamorro Pesantes, de la editorial Publimundo.
Manuel Ossa

